La pericia de contar música

¿Alguna vez habéis tenido la sensación de estar hablando con gente o alrededor de bullicio y estar absolutamente concentrados en vuestros pensamientos? A eso se le llama “no hacer ni puto caso”, pues bien, no me refiero al hecho de no hacer caso, sino al de que vengan a tu mente pedacitos de pensamientos que en principio no tienen relación, pero que unos derivan en otros y sin saber por qué acabas pensando en otra cosa muy concreta diferente a todo lo anterior.

Yo tengo una habitación así. Aquí, ahora mismo, donde me encuentro. Por todas partes hay pegados en las paredes materiales, cartón, papel, periódicos, diplomas, pegatinas, recortes, tickets, mapas, entradas, fotografías, cordones, calendarios, bolsas y por supuesto roll-ups y pósters. Es un pequeño cuadrado de paredes blancas en las que todavía queda algo de blanco por rellenar. Es un espacio lleno de recuerdos: lugares que visité, regalos que recibí, conciertos que disfruté, experiencias que viví…como una enoooooorme paleta de colores, pero en este caso, los colores son cosas.

Cuando me tumbo con poca luz y miro a uno y a otro, mi cabeza vuela a esos momentos concretos. Esto hace que recuerde los momentos y a las personas. Para mi es muy importante no olvidar. Olvidar es una mierda. Y si tienes una de esas enfermedades de las de olvidar a las personas, los nombres de las cosas o los lugares…ya, ni te cuento.

El ajo de todo este asunto es que Wax Tailor consigue hacerme sentir algo parecido. Sus temas, son remezclas estudiadas y a mi parecer con bastante calidad que utilizan retales de diálogos de películas, grandes frases, grandes sonidos, y grandes bandas sonoras. Es capaz de mezclar a Nina Simone con el jazz fusión y el hip-hop o R’n’B más actual. Recurre a escenas cinematográficas de las que podemos escuchar el diálogo completo. De forma muy peculiar, consigue conjugarlas para crear una nueva obra. En algunos discos hay un narrador de cada tema y en otros, juega con el cine hasta conseguir desplazar su significado.

Esta disciplina artística que los músicos más puristas repudian, es, a mi modo de ver, otro concepto musical. Es como una manera distinta de atraer al “escuchador”, de ofrecerle una nueva sensación que no se parece en nada a las anteriores y de generar en él algún recuerdo o idea determinada y diferente. No quiero decir con esto que sea experimental, pero sí desde un punto de vista comercial, arriesgado. Y este riesgo que corre, me atrae.

Como siempre, el que quiera probar algo nuevo, que lo intente con ésto y “a ver qué tal”. Espero algún comentario al respecto de la opinión que os merece.

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