Cerillas que bailan vals

resistencia levitandoLa danza es un arte efímero e irrepetible. Es imposible volver a hacerlo exactamente igual, mover tus músculos de la misma manera exactamente en el tiempo y en el espacio. La danza es movimiento, expresión de emociones y sensaciones. La danza es comunicación. Explicar el origen de la danza sería como explicar el origen de la música, tenemos que remontarnos a los orígines más primitivos del ser humano. Sí, a esa época en la que las personitas vivían en cavernas, recolectaban y cazaban. Sus preocupaciones estaban en la base primera de la pirámide de Maslow y no tenían quebraderos de cabeza por el IBEX 35, la prima de riesgo o el precio del barril de Brent. Sí, aquella época en la que éramos (la especie) “primitivos pero felices”.

La música y el movimiento van de la mano. Siempre lo han ido. Una genera a la otra y se retroalimentan moviendo el aire. He tratado de encontrar una explicación “científica” o más o menos “seria” de por qué bailamos. Pero para ser sincera, la haya encontrado o no, me gusta más generar mi propia teoría, como ya sabréis…

El aire es el elemento que alteramos bien sea con nuestro cuerpo o con instrumentos para  generar las melodías. Esas melodías que se dispersan en el espacio son recogidas por nuestro cuerpo que las interpreta y actúa en consecuencia.  Lo mismo hacemos con el resto de las cosas que están en el espacio y que percibimos a través de los sentidos. Se trata de sentir e interpretar, lo hacemos constantemente. El homínido de la caverna, se movía bien fuese como una señal de camaradería, cortejo o demostración de felicidad, pero articulaba su cuerpo en una serie de movimientos con fuerte componente emocional.

Luego se inventaron las reglas, los compases y los ritmos….y ahora llamamos arrítmicos a aquellos que no siguen el compás, sin darnos cuenta de que ellos están haciendo su propia demostración emocional, y en las emociones, no rige ninguna norma.

Bailamos reaccionando al movimiento del aire y así mismo en ese mismo aire nosotros nos movemos. En términos muy poco estrictos; somos la música visible; somos el resultado del sonido sensible a la luz; somos la reacción de una acción; el punto y seguido de un movimiento en cadena.

¿Cómo he llegado hasta aquí?  Pues como siempre, con un encadenado de pensamientos que partieron de la levitación física mediante el sonido de partículas de distintos materiales. Pues sí. El sonido hace que las partículas también bailen, aunque no tengan emociones. Las mueve y las levanta como resultado de la colocación perfectamente articulada de los estímulos de aire, de unas condiciones idóneas de humedad y temperatura del aire y del cálculo de la posición e intensidad de las fuentes. Dicho así, puede sonar a coñazo, aunque ya está resumido. Pero aún puede resumirse más: la música hace levitar elementos. Y para demostrarlo y para dejar de escribir dando rodeos como una loca, es mucho mejor que veáis cómo una resistencia, un tornillo o una cerilla pueden bailar el Danubio Azul  suspendidos en el aire. 😀

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