Tormenta en la sopa

tormenta-electrica-jardinMi abuela decía que una semana al año de tormentas viene siempre. No tiene por qué ser en verano. Pero su semana al año son fieles a la cita.

Siempre me ha dado miedo la tormenta. Cuando vivíamos en aquella casa en la que el césped era nuestro y las paredes las pintábamos de mil colores, los truenos se oían muy fuerte. Mamá nos decía que rezásemos a Santa Bárbara y que los colchones aislaban de los rayos. Así que yo me metía debajo de la cama pensando que estaba en un ‘fuerte’ como un soldado refugiándose en la trinchera, y mientras apretaba mis manos, decía en voz bajita:

“Santa Bárbara bendita, guarda pan y guarda vino.

Guarda a la gente en peligro. Guarda a la gente del camino”.

Los rayos y truenos no se iban, pero por lo menos no nos pasaba nada. Yo tenía la llave de la magia. Me la había dado mamá.

La semana pasada, sola en la cama, cerré los ojos y volví a imaginarme rezando a Santa Bárbara. No nos vamos a engañar, sigo teniendo miedo. Pero era una tormenta diferente, porque venía persiguiéndome durante mucho tiempo.

Mi primer encuentro con la tormenta fue hace unas 3 semanas. Vino en forma de pequeñas historias. Unos fragmentos de vidas y pensamientos muy ingeniosos o de maneras muy ingeniosas de contar la vida y los pensamientos, escritos por Ángela Triana Seoane. El primer libro de muchos otros que escribirá y un pequeño tesoro para los amantes de la inteligencia que se titula “Celebra la tormenta”. Nunca pensé que celebraría una tormenta, pero sí que me ha ayudado a entender la tormenta de otra manera.

Dos semanas después, la tormenta se hizo polvo. Polvo Interestellar. El viernes me dirigí a una sala de cine a permitir que C. Nolan me hipnotizase de nuevo. Y pagando. Tuve el placer de disfrutar de viajes espaciales y de plantearme si el tiempo podría doblarse en pedacitos y meterlo en un bolsillo. Estaba muy tranquila, disfrutando la película, pero llegados a una secuencia concreta, un personaje ayuda a otro a dormir en el espacio (entendido como universo) prestándole sus auriculares con una música muy concreta. Era una música que solo se puede escuchar en la tierra. La música de los destellos de luz y de las gotas de lluvia. Sí, era la melodía de una tormenta.

Al salir del cine siguió lloviendo, y lo hizo el día siguiente y al otro. Llovió tanto que el fin de semana se convirtió en un escondite para impermeabilizar el alma y mientras estaba en mi casa, conocía por primera vez a la actriz negra de X-MEN que hacía ennegrecer el cielo con sus ojos: TORMENTA.

Seguramente solo son palabras. Paranoias y vulgaridades que se me ocurren los lunes por la noche. Pero juraría que la tormenta quiere decirme algo. Puede que Daenerys de la Tormenta irrumpa en mi vida en los próximos días o que Santa Bárbara monte un bar al lado de mi casa.

Lo único que tengo claro es que Él no tiene miedo a la tormenta, y yo ya me siento más segura.

Me voy a la cama que para esta noche han dado tormenta.

Anuncios

2 comentarios en “Tormenta en la sopa

    1. Hola esouh, él es un personaje que puede aparecer muchas veces en los textos y que no tiene nombre. Pero me protege y me acompaña. No es Nolan, está más cerca de mi. Gracias por tu comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s