Tanto tanto ruido

La falta de aire que se produce cuando todo el aire viene de frente es la misma sensación que la del silencio cuando todo el ruido penetra en la mente.

El sábado quisimos ir al cine. Ahora los cines ya no están en las calles, solo están escondidos en los centros comerciales así que inevitablemente tienes que ir a esos espacios para poder ver una proyección. Así es la vida.  Ya no queda rastro de los Cines Cristal a los que iba cuando era pequeña, con mi prima, con mi hermano o con mi primer noviete. Han ido muriendo cines pequeños y naciendo energúmenos protegidos por bolas de comercio.

Fuimos a una sala que no proyectaba la película en 2D, solo en 3D (y lo siento pero aún no está demasiado evolucionado el visionado en cine), así que nos fuimos a probar a otro centro comercial. Cuando conseguimos aparcar en el segundo centro comercial (fuera del mismo), llegamos tarde a la película, así que, una vez en la cola y viendo que entraríamos con la película empezada, decidimos salir de allí y regresar al anterior centro comercial, porque ya llegaríamos a la siguiente sesión, en 2D y como dios manda. Total, que al final jugamos al pinpón con las salas de cine. Pero, ¿qué tenían en común ambos espacios? EL MURMULLO. Un murmullo incesante lleno de molestas voces en distintos planos que rebotan contra las paredes de cristal y te agujerean el alma, si tienes. Un coñazo tremendo que te obliga al malestar de estar mal, a arquear las cejas, arrugar el entrecejo y pensar: me piro de aquí ya.

Es intolerable. Es una mezcla de música, voces y respiraciones. Todo al tiempo, sin parar. Molesto. Llegando a producir ruido. Mucho, mucho ruido.

Anuncios

3 comentarios en “Tanto tanto ruido

      1. En principio lo decía por el ruido que es el tema que se trata en este post. Pero también valdría lo otro ya que también está presente esa idea de despersonalización total y absoluta de los cines actuales. Creo que en el fondo van unidos ambos conceptos. Las salas de cine anteriores albergaban encanto porque precisamente tenían más de santuarios de nuestra juventud que unos simples asientos unidos en filas. Y no lo culpo; en la actualidad hay muchas más pantallas para asomarse al exterior, esas ventanas digitales, con lo que esa experiencia única se ha des-sacralizado.

        Aunque bueno, quizá sólo eran unos chavales intentando tocar lo cojones, que también puede ser.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s