La La Land…vida es sueño

Abre los ojos y sueña, sin precios ni ataduras porque la vida es dura.
Aunque, si uno se empeña, tiene premios amables cuando de ella te adueñas.

Judith Abella
Cogitaciones de Martes

Hola Damien,

No sé si me recuerdas. Nos conocimos hace un par de años. Me tuviste frente a la pantalla durante más de una hora angustiada por los sueños de un muchacho que trataba de ser el mejor en su disciplina. Me metiste en su cuerpo, en su cabeza. Me hiciste reír, seguir el compás, buscar el tempo e incluso sudar en alguna décima de segundo. Fue bonito a ratos porque todos perseguíamos un objetivo. Hasta que hizo ‘crash’. El todo por el todo, a toda costa. A toda costa. A tu Whiplash podíamos haberle llamado Maquiavelo.

Ayer nos volvimos a ver. Me llevaste de paseo por la ciudad de las estrellas, entre faldas de colores y una música increíble. Recorrimos los minutos subidos a tu pañuelo de seda. Y te dedicaste a mecernos durante casi todo el trayecto. Volviste a perseguir el sueño americano. Recuperas géneros y melodías que duermen en los recuerdos y nos hablas de ganar o perder, de escoger y del coste de esos sueños.

Pones precio a los sueños usando por moneda el amor, el orgullo o algún sentimiento tan profundo que no podría ser objeto de transacción. Y luego tocas el claxon y nos devuelves a la realidad. Lo dejas sonar. Prolongado. Intenso. Hasta que moleste. Utilizas ese timbre para cambiar el ritmo y nos das una bofetada.

Gracias por hacer de LA LA LAND un recital caótico de notas como el jazz. Gracias por cambiar los ritmos y meter instrumentación nueva por el medio. Gracias por los colores, los bailes y los silencios. Gracias por la crítica musical y por volver a hacer del romance una ilusión. Gracias por traer el musical de nuevo a la gran pantalla. Gracias por volver a poner la música como expresión social. Por el jazz, por los vientos… Pero, lamentablemente no te compro el sueño americano. No te compro el todo por el todo.

Segismundo tenía razón sobre que en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende.

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

La vida es sueño
Calderón de la Barca

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