Vivir ajena

Hoy las elecciones son noticia. Y mañana, y pasado. Las hojas (virtuales o no) de los periódicos se llenan de medias verdades acerca de lo que unos hacen y los otros dejan de hacer. Anuncios, promesas, mentiras, adivinanzas, hipérboles, metáforas….la retórica lingüística recupera en época de elecciones su apogeo literario. Las palabras se convierten en dueñas del aire. Se filtran a través de megáfonos de furgonetas que pasean por las calles molestando a todo transeúnte y a aquellos que desde sus casas, lo escuchan con las ventanas abiertas. Para ventilar. Cállense ya! A nadie le importa. ¿A cuántos les importa? ¿un jardín más? ¿una red de saneamiento? ¿una escuela infantil?…SEÑORES! ¿CUÁL ES EL PRECIO DE SU VOTO?…Discusiones, insultos, miradas hipócritas, falsedades y mezquindades…todo tipo de adjetivos llenos de colores negros…llenos de mierda. Una cantidad de mierda descomunal que luego quieren trasladar a nuestros oídos, ojos y cerebros…

Gracias pero no. Prefiero vivir ajena. Prefiero encerrarme en esta burbuja de aire. Prefiero que me llamen loca, insensata, pasota, irresponsable. Prefiero estar fuera que estar dentro. Prefiero cerrar los ojos y tapar mis oídos. Cerrar la ventana porque la habitación ya esta llena de aire limpio y volver a encerrarme en un mundo ajeno a esa realidad que hemos prostituído.

Etapas

Se acaba una etapa y empieza otra. Siempre es así…las cosas tienen un principio y un final. Este es un nuevo lienzo para una nueva etapa. Hasta ahora era una persona y desde ahora hay otra energía dentro de mi. Así que voy a dejar que la hoja virtual se convierta de nuevo en un jardín sin plantar para mi. Un suelo virgen para poder sacar de él todo tipo de frutos.

La Primera Entrada

En esta mi primera entrada en el blog, perderé la virginidad. En esta mi primera entrada en el blog, las vergüenzas de mi mente viajarán a través del aire para llegar hasta el ciberpapel. En esta primera entrada, los sonidos de mi oído se trasladarán al ciberespacio que no es más que un mundo paralelo al real en donde refugiarse cuando llueve y en donde las relaciones se hacen impersonales y los sonidos se confunden con los roces eléctricos.