Regalos para los oídos

Me encanta levantarme por las mañanas y encontrarme con algún regalo en forma audiovisual o musical de algún amig@que se ha acordado de mi. Es genial despertar en los demás algún tipo de sensación que hace que se acuerden de que a ti te va a gustar algo. Me brillan los ojos solo esperando lo que podré disfrutar después de darle al play. Una sorpresa. Un pequeño regalo para los oídos…una aportación gratuita de valor incalculable…:)

Anuncios

La torre de Babel se olvidó de la música

Ayer, como de costumbre trabajé por la noche en ese lugar. El encargado nuevo es irlandés. Lleva tiempo aquí, en España. Habla muy bien castellano, pero sus “erres” lo delatan. Al poco tiempo de estar allí un hombre entró y pidió un whisky. Jameson. Lo pidió en castellano con una mezcla de acentos: andaluz e inglés. No tardaron mucho en darse cuenta uno y el otro de que se entendían bien en otra lengua. Yo, les entendía a ambos. Uno de Liverpool criado en Málaga y otro irlandés criado en Galway. Personas deambulaban por allí. Escuchaban. Unos comprendían. Otros no. Pero cuando dijeron algo gracioso y ambos se rieron y yo también, la gente que estaba alrededor también sonrieron. Es el lenguaje universal. La sonrisa. Apagamos los discos y comenzaron a sonar las guitarras en directo. Una batería. Un bajo. Dos guitarras y una voz. Una de las canciones “rescue me” de Fontella Bass. Un clásico. Un tema del que puede que no sepas la letra. Pero que todos tarareaban. Todos a una bailaban. Se movían y sonreían. Puede que hables catalán, castellano, inglés, ucraniano, italiano, árabe, suahili, francés, polaco, alemán, sueco, japonés, ruso….puede que no tengas cuerdas vocales y no puedas hablar. Pero todos lo entendemos. Es el lenguaje universal de la música que la torre de Babel olvidó incluir. Es una lengua común. Una manera de comunicación inherente a las personas. Son vibraciones con códigos determinados…pero que a pesar de tener una pauta determinada…es admisible y penetrante en todos los cuerpos…y en todos produce uno u otro efecto. Porque las notas están inevitablemente conectadas con vuestros cerebros. Quiero que veáis este vídeo que me ha hecho sonreir taanto…y espero que a vosotros también os haga sonreir. Gracias Iago por tus palabras y tus aportaciones. El sentimiento de felicidad es progresivo hoy.

Sound is life

Recupero aquí uno de los textos primeros que lograron sacar de mi mente un montón de pensamientos que llevaba en la cabeza desde pequeña. Un texto que escribí hace años pero que no ha cambiado ni un ápice…

Sin sonido no hay vida. Hasta los sordos oyen. El sonido al igual que la vida da sentido a los sentidos. Son sensaciones. Son percepciones. Los sordos sienten y oyen, pero de una manera diferente al resto de los mortales que disfrutamos del privilegio del oído. Ellos oyen por dentro. Nosotros oímos un pequeño porcentaje de nuestro interior, pero el sonido ambiental producido por las vibraciones del aire es el que ocupa mayoritariamente nuestro sentido.

El ser humano se alimenta de sensaciones que lo atraviesan por los diferentes conductos del cuerpo. Una puesta de sol bonita puede hacernos recapacitar o ponernos los nervios a flor de piel o hacer nuestro cuerpo estremecer. Un chocolate caliente hace a nuestro paladar disfrutar, crea sensación de bienestar o incluso ganas de otra boca endulzar. El salitre del mar, huele a fresco y a libertad. Huele a amplio y serenidad. Huele a limpio y a frescor vital. El tacto de los labios de la persona que queremos también nos hace tiritar, los pelos se ponen de punta y un escalofrío nos hace estremecer cuando se nota, suavemente, el roce piel a piel.

El sonido es vida. Así trataba de comenzar mi exposición con un silogismo que espero que todos lleguéis a comprender. La vida se produce gracias al movimiento. Sin el movimiento de nuestro corazón no existiríamos, no habría vida. Por eso aunque creamos estar en el más absoluto de los silencios, debemos de comprender que el silencio no existe puesto que aunque nada se mueva ni produzca ruído, nuestro corazón(si nada falla)seguirá latiendo y nuestras moléculas, vibrando en sintonía con el cosmos; y ese sonido cuasi imperceptible que sentimos cuando nos tapamos los oídos es el sonido de nuestro corazón al latir, al vivir. Pues bien, si el movimiento produce sonido, y el movimiento es vida, luego el sonido es vida.

Cualquier movimiento o roces de moléculas produce un sonido, porque el movimiento produce el enrarecimiento, compresión o descompresión del aire que fluctúa por el espacio a la espera de ser recogido. Y cuando se recibe, tiene un significado, un ritmo y lo más importante, produce una sensación, actúa como estímulo.

Los sonidos son estímulos. Y las sensaciones, resultados.

¿Oyes lo que ves? ¿Degustas lo que escuchas?

Imaginaros que cuando escucháis alguna melodía veis algún color o que cuando estáis saboreando algo percibís formas de algún tipo: un cuadrado, un triángulo…Imagináos que sentiís un sabor determinado cuando os hablan. Eso es la sinestesia. Solo un 1% de la población padece este trastorno neurológico. Cuando éramos niños teníamos la tendencia más elaborada y exagerada de confundir estas sensaciones pero al ser mayores perdemos la conciencia de que aún lo tenemos. Es una manera diferente de percibir la realidad. Todos nosotros tenemos conexiones intersensoriales pero solo algunos somos conscientes de ello. Sin embargo seguimos haciendo asociaciones como la de llamar a una corbata “chillona” o que un comentario sea “ácido”.

Si toco la nota más aguda de un piano, lo más probable es que todos la asociéis con un tono brillante y que la nota más grave del mismo, la relacionéis con un tono más mate. Del mismo modo, es probable que todos coincidáis en que quizás la nota grave sea más grande y la nota aguda sea más pequeña. Son asociaciones que realiza nuestro cerebro estimuladas por el aprendizaje y la observación de la realidad.

Si vamos un poco más allá, desde el punto de vista físico, sabemos que la longitud de onda de una nota grave es mayor que la de una nota aguda, dadas sus frecuencias. De hecho, si analizamos la onda sonora con un osciloscopio podemos ver como su dispersión por el aire será como aparece en la figura. Así pues de alguna manera, sin verlo, sabemos que la nota grave, es mas grande; le atribuímos mayor tamaño inconscientemente porque parece que engloba más espacio. Y así es. Su longitud de onda es más grande y por lo tanto su recorrido en el espacio es mayor. Y al mover esa gran cantidad de aire retumba en las paredes y se expande por un espacio mayor. Por eso, cuando estamos lejos de un concierto, lo que escuchamos sobre todo son las notas más graves y entonces determinamos la dirección de la que viene el sonido. BUM BUM!!!!

Pues bien , dejando a un lado esta parte más física. La sinestesia se produce por esa interrelación de sensaciones en el cerebro. La realidad, es una construcción del cerebro, mucho más subjetiva de lo que creemos. ¿Cómo sabemos si lo que ves tu y lo que veo yo es exactamente igual? Por eso discutimos sobre si esto o aquello es verde o azul cuando en ocasiones el límite del color es muy difuso. Los sinestésicos sienten esto como algo normal. Para ellos generar esas asociaciones sensoriales desde pequeños es algo natural y cuando descubren que otras personas no lo ven o no lo entienden, puede generar en ellos la sensación de que es una tara física. Sin embargo es un don. Una cualidad que les permite memorizar muchas cosas dada la asociación de números y colores por ejemplo.

Otras de las variedades de sinestesia es la de aquellos que perciben elementos en el espacio cuando escuchan a otra persona hablar o la de aquellos que perciben las auras, o las energías de las personas. Miles Davis o Kandinsky eran sinestésicos. Aprovecharon en forma de arte esta cualidad. Kandinsky decía que podía pintar las melodías.

Todos nosotros no somos sinestésicos. Pero dentro de nosotros hay unas asociaciones nemotécnicas que no podemos obviar. Reglas para memorizar cosas o asociaciones de melodías con momentos u olores con personas. Los músicos consiguen hacer la lectura musical de un pentagrama escuchando en su interior la melodía. Es una actividad que el cerebro realiza de manera automática para ellos que componen luego las melodías como una pieza de puzzle.
Todo esto nos lleva a pensar que no solo hay cinco sentidos. La vibración de las personas. La frecuencia en la que vibran los diferentes cuerpos. Las temperaturas de los cuerpos…hay muchas otras sensaciones que aún no hemos atribuído. Cosas que no se ven pero están ahí. Millones de sensaciones y percepciones que conforman el maravilloso mundo de las experiencias sensoriales.

Si os interesa el tema os recomiendo leer alguna obra del neurocientífico de la universidad de Texas David Eagleman.

Corpo do Son

Nin acordes nin solfeos…somentes precisas do teu corpo pra facer unha boa melodía. Barbatuques levan anos usando soamente os seus corpos pra facernos desfrutar de sons trivais espectaculares. Porque nós somos un instrumento máis da natureza. Porque dende o latexo do noso corazón somos pura e simple melodía. Porque o ritmo está dentro de nós e soamente temos que escoitarnos. Porque a menudo acontece que esquencemos quen somos e onde estamos. Esquencemos que somos orgánicos e que non dominamos a terra senón que formamos parte dela. Absorvidos por sistemas e crenzas moitas das veces vivimos aliñados nun patrón de vida que nos obriga a almacenar no nosos subconsciente as nosas sensacións e as nosas percepcións máis primarias. Espero que desfrutedes do vídeo.

Si la música se viese…

Si la música se viese ¿de qué color sería? Qué forma tendrían vuestras canciones, como se dibujarían en el entorno…A veces, caminando por la calle, cuando olvido los cascos, escucho que en el entorno hay melodías: dos muchachos se besan; un niño llora desde su carro porque ve un perro; un perro se pone nervioso y se esconde porque un niño grita… sonrío y sigo caminando…un coche hace sonar el claxon porque una señora cruza por lugar indebido, pero es que claro! va a perder el autobús…que no tiene misericordia de que casi arriesga su vida…y se marcha dejándola en la acera. Chasqueo los dedos y sigo caminando. Hay un mirlo encima de un muro. La mujer que camina delante de mi lleva una bolsa de plástico que choca contra sus muslos porque está enganchada en la muñeca. Se alternan el ruido de la bolsa con el tecleo de sus tacones y las llaves de su casa que están dentro de su bolso pero con el movimiento de sus caderas…están saludando al aire. Esos tres sonidos se complementan y van generando un ritmo que se frena de repente. Ha parado para encender un cigarrillo. Menudo cambio de ritmo! jajaja… Las melodías están en todas partes. Porque todos formamos esa armonía universal. Pero su ortografía podría ser esta:

Vivir ajena

Hoy las elecciones son noticia. Y mañana, y pasado. Las hojas (virtuales o no) de los periódicos se llenan de medias verdades acerca de lo que unos hacen y los otros dejan de hacer. Anuncios, promesas, mentiras, adivinanzas, hipérboles, metáforas….la retórica lingüística recupera en época de elecciones su apogeo literario. Las palabras se convierten en dueñas del aire. Se filtran a través de megáfonos de furgonetas que pasean por las calles molestando a todo transeúnte y a aquellos que desde sus casas, lo escuchan con las ventanas abiertas. Para ventilar. Cállense ya! A nadie le importa. ¿A cuántos les importa? ¿un jardín más? ¿una red de saneamiento? ¿una escuela infantil?…SEÑORES! ¿CUÁL ES EL PRECIO DE SU VOTO?…Discusiones, insultos, miradas hipócritas, falsedades y mezquindades…todo tipo de adjetivos llenos de colores negros…llenos de mierda. Una cantidad de mierda descomunal que luego quieren trasladar a nuestros oídos, ojos y cerebros…

Gracias pero no. Prefiero vivir ajena. Prefiero encerrarme en esta burbuja de aire. Prefiero que me llamen loca, insensata, pasota, irresponsable. Prefiero estar fuera que estar dentro. Prefiero cerrar los ojos y tapar mis oídos. Cerrar la ventana porque la habitación ya esta llena de aire limpio y volver a encerrarme en un mundo ajeno a esa realidad que hemos prostituído.