¿Oyes lo que ves? ¿Degustas lo que escuchas?

Imaginaros que cuando escucháis alguna melodía veis algún color o que cuando estáis saboreando algo percibís formas de algún tipo: un cuadrado, un triángulo…Imagináos que sentiís un sabor determinado cuando os hablan. Eso es la sinestesia. Solo un 1% de la población padece este trastorno neurológico. Cuando éramos niños teníamos la tendencia más elaborada y exagerada de confundir estas sensaciones pero al ser mayores perdemos la conciencia de que aún lo tenemos. Es una manera diferente de percibir la realidad. Todos nosotros tenemos conexiones intersensoriales pero solo algunos somos conscientes de ello. Sin embargo seguimos haciendo asociaciones como la de llamar a una corbata “chillona” o que un comentario sea “ácido”.

Si toco la nota más aguda de un piano, lo más probable es que todos la asociéis con un tono brillante y que la nota más grave del mismo, la relacionéis con un tono más mate. Del mismo modo, es probable que todos coincidáis en que quizás la nota grave sea más grande y la nota aguda sea más pequeña. Son asociaciones que realiza nuestro cerebro estimuladas por el aprendizaje y la observación de la realidad.

Si vamos un poco más allá, desde el punto de vista físico, sabemos que la longitud de onda de una nota grave es mayor que la de una nota aguda, dadas sus frecuencias. De hecho, si analizamos la onda sonora con un osciloscopio podemos ver como su dispersión por el aire será como aparece en la figura. Así pues de alguna manera, sin verlo, sabemos que la nota grave, es mas grande; le atribuímos mayor tamaño inconscientemente porque parece que engloba más espacio. Y así es. Su longitud de onda es más grande y por lo tanto su recorrido en el espacio es mayor. Y al mover esa gran cantidad de aire retumba en las paredes y se expande por un espacio mayor. Por eso, cuando estamos lejos de un concierto, lo que escuchamos sobre todo son las notas más graves y entonces determinamos la dirección de la que viene el sonido. BUM BUM!!!!

Pues bien , dejando a un lado esta parte más física. La sinestesia se produce por esa interrelación de sensaciones en el cerebro. La realidad, es una construcción del cerebro, mucho más subjetiva de lo que creemos. ¿Cómo sabemos si lo que ves tu y lo que veo yo es exactamente igual? Por eso discutimos sobre si esto o aquello es verde o azul cuando en ocasiones el límite del color es muy difuso. Los sinestésicos sienten esto como algo normal. Para ellos generar esas asociaciones sensoriales desde pequeños es algo natural y cuando descubren que otras personas no lo ven o no lo entienden, puede generar en ellos la sensación de que es una tara física. Sin embargo es un don. Una cualidad que les permite memorizar muchas cosas dada la asociación de números y colores por ejemplo.

Otras de las variedades de sinestesia es la de aquellos que perciben elementos en el espacio cuando escuchan a otra persona hablar o la de aquellos que perciben las auras, o las energías de las personas. Miles Davis o Kandinsky eran sinestésicos. Aprovecharon en forma de arte esta cualidad. Kandinsky decía que podía pintar las melodías.

Todos nosotros no somos sinestésicos. Pero dentro de nosotros hay unas asociaciones nemotécnicas que no podemos obviar. Reglas para memorizar cosas o asociaciones de melodías con momentos u olores con personas. Los músicos consiguen hacer la lectura musical de un pentagrama escuchando en su interior la melodía. Es una actividad que el cerebro realiza de manera automática para ellos que componen luego las melodías como una pieza de puzzle.
Todo esto nos lleva a pensar que no solo hay cinco sentidos. La vibración de las personas. La frecuencia en la que vibran los diferentes cuerpos. Las temperaturas de los cuerpos…hay muchas otras sensaciones que aún no hemos atribuído. Cosas que no se ven pero están ahí. Millones de sensaciones y percepciones que conforman el maravilloso mundo de las experiencias sensoriales.

Si os interesa el tema os recomiendo leer alguna obra del neurocientífico de la universidad de Texas David Eagleman.

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Corpo do Son

Nin acordes nin solfeos…somentes precisas do teu corpo pra facer unha boa melodía. Barbatuques levan anos usando soamente os seus corpos pra facernos desfrutar de sons trivais espectaculares. Porque nós somos un instrumento máis da natureza. Porque dende o latexo do noso corazón somos pura e simple melodía. Porque o ritmo está dentro de nós e soamente temos que escoitarnos. Porque a menudo acontece que esquencemos quen somos e onde estamos. Esquencemos que somos orgánicos e que non dominamos a terra senón que formamos parte dela. Absorvidos por sistemas e crenzas moitas das veces vivimos aliñados nun patrón de vida que nos obriga a almacenar no nosos subconsciente as nosas sensacións e as nosas percepcións máis primarias. Espero que desfrutedes do vídeo.

Si la música se viese…

Si la música se viese ¿de qué color sería? Qué forma tendrían vuestras canciones, como se dibujarían en el entorno…A veces, caminando por la calle, cuando olvido los cascos, escucho que en el entorno hay melodías: dos muchachos se besan; un niño llora desde su carro porque ve un perro; un perro se pone nervioso y se esconde porque un niño grita… sonrío y sigo caminando…un coche hace sonar el claxon porque una señora cruza por lugar indebido, pero es que claro! va a perder el autobús…que no tiene misericordia de que casi arriesga su vida…y se marcha dejándola en la acera. Chasqueo los dedos y sigo caminando. Hay un mirlo encima de un muro. La mujer que camina delante de mi lleva una bolsa de plástico que choca contra sus muslos porque está enganchada en la muñeca. Se alternan el ruido de la bolsa con el tecleo de sus tacones y las llaves de su casa que están dentro de su bolso pero con el movimiento de sus caderas…están saludando al aire. Esos tres sonidos se complementan y van generando un ritmo que se frena de repente. Ha parado para encender un cigarrillo. Menudo cambio de ritmo! jajaja… Las melodías están en todas partes. Porque todos formamos esa armonía universal. Pero su ortografía podría ser esta:

Vivir ajena

Hoy las elecciones son noticia. Y mañana, y pasado. Las hojas (virtuales o no) de los periódicos se llenan de medias verdades acerca de lo que unos hacen y los otros dejan de hacer. Anuncios, promesas, mentiras, adivinanzas, hipérboles, metáforas….la retórica lingüística recupera en época de elecciones su apogeo literario. Las palabras se convierten en dueñas del aire. Se filtran a través de megáfonos de furgonetas que pasean por las calles molestando a todo transeúnte y a aquellos que desde sus casas, lo escuchan con las ventanas abiertas. Para ventilar. Cállense ya! A nadie le importa. ¿A cuántos les importa? ¿un jardín más? ¿una red de saneamiento? ¿una escuela infantil?…SEÑORES! ¿CUÁL ES EL PRECIO DE SU VOTO?…Discusiones, insultos, miradas hipócritas, falsedades y mezquindades…todo tipo de adjetivos llenos de colores negros…llenos de mierda. Una cantidad de mierda descomunal que luego quieren trasladar a nuestros oídos, ojos y cerebros…

Gracias pero no. Prefiero vivir ajena. Prefiero encerrarme en esta burbuja de aire. Prefiero que me llamen loca, insensata, pasota, irresponsable. Prefiero estar fuera que estar dentro. Prefiero cerrar los ojos y tapar mis oídos. Cerrar la ventana porque la habitación ya esta llena de aire limpio y volver a encerrarme en un mundo ajeno a esa realidad que hemos prostituído.

Etapas

Se acaba una etapa y empieza otra. Siempre es así…las cosas tienen un principio y un final. Este es un nuevo lienzo para una nueva etapa. Hasta ahora era una persona y desde ahora hay otra energía dentro de mi. Así que voy a dejar que la hoja virtual se convierta de nuevo en un jardín sin plantar para mi. Un suelo virgen para poder sacar de él todo tipo de frutos.

La Primera Entrada

En esta mi primera entrada en el blog, perderé la virginidad. En esta mi primera entrada en el blog, las vergüenzas de mi mente viajarán a través del aire para llegar hasta el ciberpapel. En esta primera entrada, los sonidos de mi oído se trasladarán al ciberespacio que no es más que un mundo paralelo al real en donde refugiarse cuando llueve y en donde las relaciones se hacen impersonales y los sonidos se confunden con los roces eléctricos.