¡Cállate! ¡Que te calles!

“Cuando en medio del concierto
suene al fin esa canción
que te transporta a los albores
de tu infancia, y una lágrima
te brote al recordar aquellos años
que pasaron, tan intensos y agridulces
que ya nunca volverán.

Saca tu jodida cámara de vídeo.
Saca tu jodida cámara de vídeo.

Grábalo con tu cámara de vídeo y piérdetelo.”

Para siempre. Mamá Ladilla

Esto dice un tema de Mamá Ladilla. Para los que no conozcáis este grupo y queráis explorar os diré que es un jodido amo de la palabra y música este hombre Juan Abarca (y su grupo, of course). Son auténticos trovadores. Pocos quedan, señores.

En esta canción, una vez más, tienen razón. No puedo evitar que venga a mi mente cada vez que voy a un concierto y la gente saca el móvil para grabar, pone el flash, habla y parece que el único motivo de asistir al concierto es “compartirlo”.

Compartirlo en redes con gente a la que poco o nada le interesa y que deslizarán su dedo al segundo o milisegundo hacia la siguiente historia o información absurda y trivial que les llegue. Ese momento en el que piensas en sacar el teléfono, levantar tu brazo, molestar al de atrás, grabar mirando hacia arriba, ¡o peor! ver el concierto miniaturizado a través de tu pantalla, piensa un momento: ¿por qué estás ahí? Ojo, lo sé, porque yo también lo he hecho pero he empezado a darme cuenta de que esos segundos que capturo y encierro en mi dispositivo los estoy condenando para siempre en mi cerebro. Cada vez, lo hago menos. Cada vez tiene menos sentido, porque además, todo eso está en internet.

Si además de grabar, has decidido ponerte a hablar con el de al lado, sin acercarte a su oreja -¿para qué? si puedes gritar en medio de un teatro donde hay un pianista deleitándonos con su voz- entonces permíteme que te diga que has fracasado como amante de la música.

¡Cállate! Cállate de una puta vez porque he pagado para escuchar las melodías de Douglas Dare en directo, no tu asquerosa voz de niña malcriada. ¡Que te calles!

Y así nos va. El concierto estuvo muy bien, sentí muchas cosas, pero no pude sentirlas todas ni podré plasmarlas aquí porque hubo una persona que cortó el hilo que existía entre el escenario y mis oídos.

Aquí, no me pidáis tolerancia. Aquí no me pidáis paciencia.

 

Un comentario en “¡Cállate! ¡Que te calles!

  1. Una vez más, das en el clavo. Sí, parece que experimentar la realidad se ha sustituido por decir a otros que la estás experimentando, lo que pasa es que solo se puede estar en un sitio: o en el concierto, o en la mini pantalla y las esperanzas de que “todo el mundo” (¿quién?) vea lo guay que eres por estar allí…

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